María Castillo, actriz torrelaveguense: “No conozco a ninguna persona que no esté herida. La cultura y el arte ayudan a entender las heridas y a salir de ellas”

María Castillo, actriz torrelaveguense: “No conozco a ninguna persona que no esté herida. La cultura y el arte ayudan a entender las heridas y a salir de ellas”

18/08/2025 Desactivado Por admin

Entrevista realizada por Paco España para Cantabriapress

«Nací en Torrelavega, de donde eran mis abuelos y donde ya no se puede nacer. Mis padres tenían el herbolario Sándalo, el primero de Torrelavega, en la calle Marqués de Santillana, en la Avenida estaba el Bar Castillo, que era de mis abuelos, al lado la confitería Fani, que era de mis tíos y cerca de la estación estaba la librería Ensayo, que era de mis otros tíos. Todos trabajadores y mis recuerdos son de estar jugando en el barrio con mis primos y de toda la familia detrás del mostrador. Te diría que mi padre Benito, es panadero. Mis abuelos tenían un obrador al lado del parque donde hacían los pasteles y ahí mi padre comenzó a informarse de como hacer pan integral, que no había en ningún sitio y la gente venía a buscarlo a la tienda.

Ahora jubilado, siguen haciendo ese pan riquísimo en casa y a nadie le sale igual. Mi madre, María Jesús, es una obrera-servidora-trabajadora, empezó a los 11 años a trabajar en una casa, después en una sastrería, luego en la confitería de mis abuelos, hasta que en 1981, mis padres abrieron el herbolario. A los 18 meses me mandaron a la guardería de Nueva Ciudad. Una vez los más pequeños nos disfrazamos de animales y entramos en la clase de los mayores, ver su reacción y como me miraban, de otra manera como si no fuera yo, fue muy especial, puede ser mi primera experiencia teatral con 3-4 años.

Comienzos

A los 4 años empecé ballet, a los 8 empecé a ir al conservatorio (violín). Ya estaba en esa dinámica, porque el ballet y el teatro son lo mismo. Mi imaginación se disparaba porque el primero tiene algo misterioso, de disciplina, de lugar seguro, de pasos que aprendes y conoces, pero a la vez tienes un pequeño margen de libertad para expresarte. Me enganchó mucho. En una ocasión nos llevaron al teatro del Marqués de Santillana, cuando nos estábamos sentando, los actores cogieron a cuatro niños y me cogieron a mí. Cuando salí al escenario, los focos, el publico mirándome y tirando el confeti como con pasos de baile, todos gritando ¡¡bien, María!!, se me quedó ahí hasta que tiempo después mi padre me dijo: ¿Tu sabes que ser actriz se puede estudiar? Y a los 14 comencé con las clases de teatro en el Palacio de Festivales, ya estaba enfilada. Mi madre me dijo que era muy joven para ir a Madrid y yo, que soy muy insegura, cursé estudios de Turismo en Los Molinucos de Santander, pero lo pasé fatal porque yo no era familia de, ni me movía en sus ambientes. En 1999 fui a Madrid, muy bien y muy mal, todo junto. No conocía a nadie y compartía piso con una chica que conocí en las pruebas de acceso de la escuela. Antes me ayudó una señora de Cóbreces, Luisina, que vivía en Aluche, me quedé como un mes en su casa, en el sofá. Ahora mismo es mi segunda madre. Yo lloraba por las esquinas, pero por dentro estaba muy contenta por estar allí.

Entré en la escuela privada “La cuarta pared” me dio muy buen rollo y allí feliz, aunque con mucha ansiedad. Por la noche trabajaba de camarera y me pagaba la escuela, mis padres me ayudaban con el piso. Los casting era mi mayor problema de ansiedad. Sentía que aquello no tenía nada que ver con la profesión que yo quería hacer y no me sentía a gusto. A veces tenía un casting y en el metro me volvía por el agobio, me bloqueaba, el cuerpo no me acompañaba. En todo lo que me llamaron, nunca hice pruebas. En Amar en tiempos revueltos me cogieron por foto y para Doctor Mateo por el vídeo-book. Nada más terminar la formación en la escuela, entré en la compañía profesional de La cuarta pared, estuve seis años girando. Ahí es cuando conozco a Juanfra Rodríguez, el director de la obra de teatro Consuelo en el Asubio, alguien con el voy sobre seguro en un trabajo en el que te entregas de lleno.

Giras

Después de 10 años en Madrid, con la crisis de 2008 todas las giras caen, mis padres ya se estaban planteando la jubilación y decido volver. Ya conocía a Patxi Gabella y hablamos de la productora, vi que ahí había un posible camino que me apetecía, cerca de mis padres, que se hacían mayores. Patxi era cámara y montador, yo actriz, no necesitábamos mucho más, así que en 2010 fundamos Estudio Clementine. La parte de productora me ha ayudado a analizar muy bien las cosas que pongo en marcha tras coincidir con gente que no concibe los proyectos como algo de equipo, sino como proyecto individual y yo así no funciono.

Tuve muy mala experiencia, de abuso de poder, en una compañía de Cantabria cuando se empezaba a montar Consuelo en el Asubio. Después de muchos años en esa compañía me tuve que ir y seguir con el montaje de la obra por mi cuenta. Quería tener la seguridad de volver a hacer teatro y contraté a Juanfra, necesitaba trabajar con alguien de confianza, recuperar la mía propia como actriz y volver bien al escenario. A nivel emocional recuerdo otro momento muy difícil durante un rodaje en el que murió mi abuelo, me lo dijeron por la mañana. Cuando llegué a rodar y me tocaba una escena muy difícil, desnuda, tocando el violonchelo y desquiciada, el set estaba montado y el director, aunque me dijeron que lo sabía, no me dijo nada, ni entonces ni nunca.

Oficio

En Cantabria falta cultura de base, porque se ponen en marcha políticas por personas que no conocen en profundidad el oficio y por tanto no pueden valorar la diversidad, ni tienen en cuenta que las cosas que vamos a contar lo vamos a hacer como artistas, no como máquinas. Hay que apoyar la individualidad de cada proyecto, lo mismo pequeños que grandes. Creo que meter a todos en un estándar es un error, lo mismo que apostar solamente por los que son cómodos.

No conozco a ninguna persona que no esté herida. A mí, como espectadora, lo que me ayuda con mis heridas, a entenderlas, a sentirme comprendida, a salir de ellas, es la cultura y el arte, la música, el cine, el teatro. Como creadora exploro otros lugares y puedo imaginar otros mundos que no son el que piso, que cada vez es más desesperanzador.

En Estudio Clementine llevamos tres años con el primer largometraje de ficción, se llama 3000 millas náuticas de un guionista de Santoña. Empezamos como únicos productores y encontramos un coproductor con músculo para poder levantar esta película. En el ámbito teatral hemos empezado ya los ensayos con Heidi de mayor con Juanfra, ya tenemos los actores. Espero estrenar en diciembre o a primeros de 2026. Hablé con el alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, que me abrió las puertas y me dio todas las facilidades.