Marco H. Medina, actor: “La muerte es tan real como la vida, es importante aceptarla y entenderla”

Marco H. Medina, actor: “La muerte es tan real como la vida, es importante aceptarla y entenderla”

16/06/2026 Desactivado Por admin

Marco H. Medina entra todas las tardes en nuestras casas de la mano de un personaje muy atractivo, un joven y brillante médico autista de la serie Sueños de libertad. Su talento le ha puesto delante de las cámaras y su gran determinación le llevará, sin duda, a ponerse detrás de ellas.

Nací en Barcelona. Mi padre era Daniel Hernández Díez, y digo era porque falleció hace más de diez años, dirigía y tenía su propia productora; Alea. Mi madre, Helena Medina Abenoza, es guionista y profesora en universidades, ambos de este mundillo. La H de mi nombre es de mi querido padre, como era muy largo ponerlo completo, lo dejé en Marco H. Medina, me parece que suena bien. Siempre he estado rodeado de cine en casa y he crecido viendo un poco de todo, ya desde muy pequeño me empezó a interesar. Primero quería dirigir, algo que me sigue interesando, pero la interpretación me llamó mucho la atención y no he querido hacer otra cosa en mi vida, lo he mamado y me encanta. Mi padre alguna vez me decía; “tú no hagas esto porque lo hacemos nosotros, este mundo es bastante infernal,” pero con el tiempo ya vio que no había nada que hacer y aquí estoy.

Cuando terminé bachillerato mi padre acababa de morir y yo no quería ir a la universidad, no había nada que me interesara más allá de la interpretación y la dirección. New York es como mi segunda casa porque mi madre iba con frecuencia y muchos veranos de mi infancia los pasé allí. Envié para estudiar en la New York Film Academy, quería salir y vivir la vida. Había que enviar dos monólogos y tuve la suerte maravillosa de que gustaran mucho y me enviaron un Talent Discount, una especie de descuento para estudiantes; no era una beca, pero me descontaban mucho de lo que costaba el año, así que me fui de cabeza; un año estuve estudiando interpretación con actores que vivían todo con mucha vocación y pasión, fue una experiencia increíble.

Trabajo

Aquel año estudiando interpretación, no sé exactamente lo que aprendí, porque es difícil decir lo que aprendes al hacer interpretación, pero salí con muchas herramientas y más seguro de mí mismo, a partir de ahí empecé a trabajar en España. Cuando murió mi padre yo tenía 16 años y lo viví como lo viví, tuve mi época en la que no me importaba nada, la vida no tenía mucho sentido y tuve unos meses en los que no me importaba el colegio en absoluto, ni los exámenes, ni los profesores, ni las normas, todo lo veía como un sinsentido enorme, luego todo cambió totalmente y empezó una sensación de querer vivirlo todo al máximo porque en cualquier momento te puedes ir.

Me fui dolido, pero con ilusión, tenia 17-18 años, todo por delante y recuerdo todo el año en New York como de extrema felicidad y alegría, sinceramente aquel año pensé tan poco en mi padre que creo que fue muy sanador y maduré muchísimo. Una cosa así en una persona tan joven hace madurar de golpe, pasas de escuchar lo que es la muerte a que sea real. Obviamente fue una gran perdida y a mi padre le quedaron muchas cosas por hacer, pero con el tiempo sacas la parte, no sé si positiva, pero sí de la experiencia. Me cambió mucho, pero yo creo que hacia un lugar mejor, de más madurez, de valorar más las cosas, de vivir mucho más el presente y eso me ha ayudado en la interpretación. Hubiera preferido que no me pasara, pero pasó y fue una buena hostia.

Mi padre vivió muchas cosas maravillosas, pero era muy joven y probablemente murió a deshora, tenía 56 años y dejó muchísimo dolor, pero ahora, hablando diez años y pico después y en estos momentos de mi vida, veo que la muerte es tan real como la vida, es parte de la vida misma y es importante aceptarla y entenderla, porque la vida sigue y es parte del proceso natural.

Serie

El personaje de Sueños de libertad es un reto, la cosa más difícil que he hecho hasta ahora, tampoco es que haya hecho mucho. Hice el casting con Isabel Moreno (Claudia en la serie,) lo principal era que cayera bien, difícil en un personaje así. En los primeros ensayos era muy serio y frío. Había que acompañar eso con el rostro y la mirada, que fuera amigable y cariñoso, siendo frío y monótono. Me fijé mucho en la serie The Good Doctor, en sus ojos, que era muy poderosos cuando tenía la mirada baja y de repente la levantaba, así que empecé a tirar de ahí.

Mi voz es un poco grave y la bajé para ponerla un poco más aguda y que el personaje fuera más amistoso, más entrañable, ya que es extremadamente sensible e inseguro, pero también tiene sus momentos de seguridad y confianza, como cuando habla de medicina, era buscar ese equilibrio. He tenido muchísima suerte con las actrices y actor que forman mi familia (Salazar): Itziar Atienza, Dèlia Brufau y Fernando Andina. Hemos tenido suerte de conectar bien desde el principio, que las escenas salgan fluidas, que haya una comunicación no verbal maravillosa,  pero requiere muchísimo estudio. Las series diarias van muy rápido y pasan cosas que no estaban previstas, eso le da realidad y mola muchísimo. Cuando un actor hace algo que no esperas,  reaccionas de una manera que no has ensayado, la escena puede coger otro camino y descubrir algo nuevo, es lo que más me gusta, jugar y disfrutarlo.

En la serie Anatomía de un instante me tocó el papel de El pequeño Nicolás. La trama que tenía era con Eduard Fernández, no deja de ser impactante tenerle interpretando a Carrillo, que además cambia la voz y con esas lentillas, a un palmo de mi cara diciéndome cosas potentes, es de esos momentos en los que estás rodando y piensas, qué maravilla y qué suerte que tengo con lo que me está pasando ahora mismo. El director, Alberto Rodríguez, estaba rodeado de talento puro y ya se veía que la serie sería una pasada.

Dirigí un corto titulado The knight (El caballero) y lo que más me gustó fue el primer día cuando empezamos a rodar una secuencia y los dos actores empezaron a interpretar lo que yo había escrito en un papel, me hizo muchísima ilusión. Fue muy intenso y las dos semanas más estresantes de mi vida, pero sé que voy a dirigir más cosas.

Entrevista realizada por Paco España para el magazine Cantabriapress

Marco H. Medina fotografiado por Marina Castells